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A MI HIJO, A MI HIJA...

Actualizado: 10 may 2022


Cuando llegaste a mí, venías por un cuerpo para tener la experiencia de vivir encarnado;

yo te lo di, hecho de mi misma, mi carne y mi sangre te alimentaron, yo soy el milagro que sostuvo la vida y quien te parió sin morir en el intento.


Sé que hay veces que peleas con tu cuerpo, que no es todo lo que te hubiera gustado para cumplir las expectativas del reflejo de los demás; mas quiero que sepas que está hecho de lo más sagrado que tenía en mí, para abrazar la semilla que tu padre había traído.


Conforme creces, pasas del amor que se nutre de mi a la rebelión de dejar de ser yo, para encontrarte a ti; quizá en esa etapa no estés tan contento con tu cuerpo... Sólo recuerda que si ya lograste salir de mi vientre y respirar por ti mismo, también lograrás salir de mi influjo sobre ti, dejando de ser lo que yo hubiera querido, consciente o inconscientemente, que fueras... y volverás a respirar siendo tú.


Hoy te regalo mi bendición de nuevo, te recuerdo que nunca estaré de la manera en que tú quieres que esté, porque no soy sólo tuya, soy mía... y me comparto con muchos seres además de ti.


Y aunque sientas que muchas veces no estoy, te recuerda que si cierras los ojos y percibes tu cuerpo, ahí estoy, latiendo contigo.


Cuando naciste, volví a nacer yo, y todos tus ancestros; somos tu sostén, no tu guía. Tu alma es la única que tiene derecho a guiar tu cuerpo.


Así que ejerce tu derecho y respira de nuevo; cada que lo haces, todo tu ser te recuerda que eres libre.


Ve y cumple tu misión... ese es mi mayor regalo.

Te amo,

tu madre.


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