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EL CORAZÓN QUE VOLVIÓ DEL MAR

Actualizado: 5 sept 2022

Era una pequeña diosa cuando el dios del mar se prendó de ella, y con la visión y permiso de todos los dioses, se fue con él y allí, en las profundidades, creció y se convirtió en una gran diosa.


A veces, las energías solo son así, sencillamente complementarias.

En el vaivén de la olas, pasaron eones, sabiendo que sólo el mar la amaba tanto y que ella solo tenía ojos para él, creando magia y equilibrio en el cosmos de ambos.


Un día, la diosa escuchó que la Tierra era un planeta poderoso y creador de mundos, entonces comenzó a soñar en ir a conocerla, y manejar un cuerpo humano, dejar la cola y saber qué era tener piernas y pecas. El mar, en su infinito amor y poder, aún sin entender muy bien este sueño loco, hizo los arreglos para que ella pudiera descender a la tierra y conocer el mar de allá, los lagos, los volcanes, las montañas, los campos de maíz y trigo... los animales... y a los otros humanos.


Sólo que a veces, los lazos son tan sagrados entre dioses, que los llamados humanos no logran salvar estos y no se crean conexiones, por lo que, sin la venia expresa del mar, nadie podía tocar el corazón de ella.



Ella, una vez que obtuvo cuerpo humano, olvidó completamente quien era y vivió muchas vidas en la Tierra sin entender, ni siquiera pensar por qué seducía sin amar, sin sentir más allá del cuerpo; incluso visitó muchos mares sabiendo que su amor era él, sin tampoco poder tomarlo, pues era líquido, sintiendo admiración y temor de su inmensidad.


Un día la llamó el mar del norte; sus aguas parecían zafiros que cumplían sueños. Ella le preguntó por qué podía recibirlo a él y a los humanos no. Él, entendiendo al fin su tristeza y abriendo su percepción de dios, miró cómo las vidas humanas eran tan cortas para él y tan largas para ella, y que eran experiencias muy intensas desde el modo humano, descubriendo entonces el pedacito de corazón que se había quedado con él y del que ninguno de los dos parecía haberse dado cuenta, retornándolo a ella y abriendo así un portal de nuevos capítulos para la diosa humana, posibilitando complementar su efímera experiencia humana.


Ahora, ¿quién sabe qué suceda? Los dioses suelen tenernos sorpresas, y saben cómo hacer magia en todas sus facetas.


Alhelí Marin

Coordinadora General, CIGEA


1 комментарий


Gracias Alheli hermosa 🌸 por El Corazón del Mar vibró en mi alma y mi Ser vibro!!!! felicidades y mil gracias por compartirlo

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