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LA DIOSA QUE SE CONVIRTIÓ EN VALQUIRIA

Actualizado: 21 mar 2022

Era un tiempo donde los Dioses no cesaban de descender a batalla todo el tiempo, la Diosa vivía en sus palacios de Oro y Cristal, vivía tomando del néctar de las flores, alimentando a los pájaros con su canto, enriqueciendo los nidos de las aves con su esplendor matutino, era la deidad más amada del reino de los cielos cantores, entre su pecho anidaba a las aves fénix que descendían al mundo, les llenaba de espíritu sagrado para su rápida elevación cuando lo requiriesen; ella vivía amando a cada partícula del universo.


Pero un día, su amado emprendió el camino de la batalla, por la defensa de los cielos supremos, embistió como toro al Dios central de la Guardia del Embajador Celeste, y le permitió que tomase para sí, sólo las armas que ocuparía si le acompañaba, demostró su fuerza celestial y el Consejo aprobó que fuese a batalla, la Diosa tejió sus cabellos de oro con reliquias sagradas del confín del universo y le dijo "Amado mío, cuando yo tenga que descender por ti, a buscarte si acaso te extraviaras entre los mundos de la ilusión, estas reliquias me guiarán a ti; en cada una de ellas siembro mi propia luz, mi propia estirpe y mi propio fuego, yo descenderé por ti acaso tú te extraviaras en el regreso a casa."


Y así, el Dios del Sol descendió convirtiéndose en altanera deidad que olvidó por completo su divinidad, luchó y peleó olvidando por qué lo hacía; embistió mundos enteros llenándose de fuerza y vigor al derramar tanta sangre; coleccionó estrellas en su pecho y atrapó tantas almas que alimentaron su poder que se volvió imparable, invencible, perdió por completo la esencia de la verdad que su espada guardaba, y así descendió y descendió, bajando a los infiernos lentamente, volviéndose rey de los infiernos, tomando para él la gloria de cada batalla, nada lo detenía, todo lo acumulaba y lo despreciaba al mismo tiempo...


Él olvidaba por completo quién era y a qué venía... Entre sus lágrimas en un sueño se le apareció su amada Diosa, la excelsa y celestial reina de las aves fénix, y le sopló al oído diciéndole "Amado mío, te has perdido suficiente para tener que bajar por ti, formaré un ejército de guerreras que descenderemos a buscarte de los múltiples mundos donde has quedado atrapado; tu corazón de soles se ha fractalizado tantas veces que no hay manera de visualizarte unido a mí de nuevo, así que me entregaré hoy al sagrado fuego, para que la sagrada Diosa que vive en mí se fractalice y se convierta en amor que busca al amor perdido.... Hoy me presento ante ti como la última visión en mi más completa divinidad, hoy me miras vaporosa y etérica, pues aún no tomo mis alas, ni mi armadura ni mi espada; en este beso de amor, concentro lo que queda de tu más cálida e inocente esencia fractal de la fuente misma, y creo la rosa que anidaré en mi pecho hasta tu encuentro..."


Amado mío, me convertiré en Valquiria y muchas valquirias más nacerán de mí, hoy soy la Dama de las Valquirias, su máxima emperatriz, a dónde yo las comande te buscarán...


Yo viajaré a la Tierra del Sol naciente, donde juntos formamos estirpe en un sueño cuajado por perlas y diamantes, volveré a las grutas sagradas del Quetzal que me reconoce como su Diosa Guardiana, y pediré a las grutas del Dragón que me entreguen de su poder para tener la fuerza de bajar a buscarte a lo más profundo de ti mismo...

Mi amor no cesará, las batallas que tenga que librar para librarte de ti mismo, de tus propias garras, de tus propios deseos que te consumen, ahí estaré yo; me harás trizas cien veces, me vomitarás en fuego, me tirarás como cruel deshecho, te reirás de mí, creerás comprarme tantas veces, te sentirás tan superior a mí... Todo esto pasará, y yo sabré que pasará, porque no puedes reconocerme....


Pero un día el brillo volverá a tu rostro, por que mis risas sanarán tus oídos, mis manos sanarán tus llagas, mis cabellos sacarán brillo a tu piel, mis cantos endulzarán tu corazón, mis cuentos te recordarán las tierras de donde venimos y lo que intentamos crear en estos oscuros parajes; mi leche redimirá a la especie que de ti y de mí surja, me entregaré dadivosa a alimentar pájaros de nuevo, aquellos que traerán a ti tus sueños de vuelta, y cuando por fin despiertes de tu ensoñación, dejaré de ser valquiria, recuperaré mis finos ropajes y volveremos juntos al Sol central de donde provenimos, todas las Aves fénix volverán conmigo, se anidarán en mi pecho y desde ahí mi fuego de vida eterna cubrirá como manto sagrado nuestro amor...


Todo lo que tienes que hacer es soñar, soñar que regreso a ti, soñar que por fin me reconoces, soñar que navegamos juntos de vuelta a nuestra más pura divinidad.

Te amo por siempre amado y aquí estoy, encarnada, con el corazón de mil estrellas recuperadas en mi pecho, lista para amarte, sanarte y recordarte que eres mi señor, y que el ave de fuego que vive en mi corazón nos une por toda la eternidad. Amándote volveré a nacer donde el cielo es uno con la tierra.



Imagen cortesía de Luca Baldinotti Petrucci


** Dedicado a todas las valquirias, fractales puros de la Gran Diosa, que cuidan de sus héroes hasta que se vuelvan Dioses de nuevo. **


Kin Sol Cósmico Amarillo


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